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Estados Unidos pretende perpetuar los asesinatos masivos en Iraq

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Estados Unidos pretende perpetuar los asesinatos masivos en Iraq

Peter Phillips
Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Estados Unidos es directamente responsable de alrededor de un millón de muertos iraquíes desde que invadió Iraq hace cinco años y medio. En un informe de enero de 2008, un grupo británico de sondeos, Opinión Research Business (ORB), informó que: “El trabajo de investigación realizado confirma nuestra estimación previa de que alrededor de un millón de ciudadanos iraquíes han muerto como consecuencia del conflicto iniciado en marzo de 2003… En estos momentos valoramos que el número de víctimas, entre marzo de 2003 y agosto de 2007, ha sido probablemente del orden de 1.033.000 muertos. Si tenemos en cuenta el margen de error asociado a los datos de una investigación de esta naturaleza, la cifra estimada se situaría entonces entre los 946.000 y 1.120.000 muertos”.

El informe de ORB seguía las huellas de dos estudios anteriores dirigidos por la Universidad Johns Hopkins que se publicaron en la revista médica británica Lancet y que confirmaban las cifras continuas de muertes masivas en Iraq. Un estudio realizado por el Dr. Les Roberts, del 1 de enero de 2002 al 18 de marzo de 2003, fijaba las muertes de civiles en aquel momento en alrededor de 100.000. Un segundo estudio publicado en Lancet en octubre de 2006 documentaba alrededor de 650.000 muertos civiles en Iraq desde el comienzo de la invasión estadounidense (*). El estudio de 2006 confirma que fueron los bombardeos aéreos estadounidenses sobre barriadas civiles los que causaron la tercera parte de esas muertes, y que alrededor de la mitad de las muertes son directamente atribuibles a las fuerzas de EEUU.

La cifra ahora estimada, en julio de 2008, de 1.200.000 muertos incluye niños, padres, abuelos, bisabuelos, taxistas, clérigos, profesores, obreros, policías, poetas, trabajadores sanitarios, proveedores de servicios de guardería, trabajadores de la construcción, canguros, músicos, panaderos, trabajadores de la hostelería y muchos más. Porque Estados Unidos decidió invadir su país, en Iraq han muerto personas de todas las clases, de todos los sectores. Son muertes que exceden sobremanera las tasas normales de muertos civiles bajo el anterior gobierno.

La magnitud de esas muertes es innegable. La ocupación continuada de las fuerzas de EEUU garantiza una tasa de mortalidad masiva en exceso de 10.000 personas por mes, y de esa cifra la mitad mueren a manos de las fuerzas estadounidenses, una carnicería tan grave y tan concentrada que es equiparable a las más atroces matanzas masivas perpetradas en la historia del mundo. Ese acto no ha pasado desapercibido.

Recientemente, Dennis Kucinich introdujo un sencillo artículo en el que abogaba por el impeachment contra George Bush por mentir al Congreso y al pueblo estadounidense sobre las razones para invadir Iraq. El 15 de julio, la Cámara remitió la resolución al Comité Judicial por 238 contra 180 votos. Que Bush mintió sobre las armas de destrucción masiva y sobre la amenaza que Iraq representaba para EEUU está más allá de toda duda. La anterior fiscal federal Elizabeth De la Vega nos documenta con toda profundidad las mentiras de Bush en su libro “U.S. Vs Bush”, y numerosos otros investigadores han verificado asimismo las falsas declaraciones de Bush.

El pueblo estadounidense se enfrenta a un dilema moral muy serio. Se han cometido, en nuestro nombre, todo tipo de asesinatos y crímenes de guerra. Hemos permitido que la guerra/ocupación continúe en Iraq y, sin embargo, los dos principales candidatos a la Presidencia nos ofrecen muy pocas posibilidades de un cese inmediato de los asesinatos masivos. Por un lado, McCain aceptaría sin dudar la muerte de otro millón de civiles iraquíes para salvar la cara de Estados Unidos y, por otro, el calendario de 18 meses para la retirada de Obama va a acarrear, probablemente, otras 250.000 muertes de civiles, cuando no más.

Se lo debemos a nuestros hijos, nos lo debemos a nosotros mismos: un futuro sin la vergüenza de llevar asesinatos masivos en nuestra conciencia. La única solución a este dilema es la retirada inmediata de todas las tropas estadounidenses de Iraq y el enjuiciamiento y prisión de todos los responsables. Cualquier otra cosa conlleva un pecado original permanente en el alma de la nación del que nos tendremos que lamentar siempre.

link para ver mas sobre el turbio asunto guerrero en USA y su evolucion hacia fuerzas mercenarias
Blackwater: el ascenso del ejército mercenario más poderoso del mundo
http://www.aporrea.org/tiburon/n93536.html

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Written by edgarjaramillo

julio 24, 2008 a 8:35 pm

Publicado en Uncategorized

Una respuesta

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  1. Por favor, perdonen mi ignorancia; me metí a este sitio no para comentar el artículo de Juan Carlos García, el cual había leido y compartido plenamente en un correo reenviado sino para colocar mi colaboración, mientras aprendo a remitirla correctamente. Con esto atiendo una invitación que he recibido para enviar artículos a su página. Felicitaciones por su trabajo y Mil Gracias! Libardo García

    PUEBLO IMBECILIZADO
    Por: Libardo García Gallego http://joligaga.blogspot.com
    Por respeto a las personas el Maestro Carlos Gaviria Díaz se refiere con el eufemístico adjetivo “imbecilizado” a la mayoría de ese 85% ó más 90% de colombianos afectos incondicionales al gobierno de Alvaraco Urrifle Balas, a esos que no tienen “qué echarle a la olla”, de los estratos 1 y 2, pobretones, hambrientos, desocupados, mendigos, indigentes, analfabetas sociales, quienes son incapaces de comprender las causas de su miseria, bien por carencia de herramientas teóricas o porque la eficacia de la educación burguesa los tiene tan alienados que no alcanzan a vislumbrar un futuro en condiciones de justicia social, de igualdad y democracia, como lo está exigiendo desesperadamente el mundo actual. Otros menos cultos y más ordinarios decimos “pueblo de tarados, estúpidos, imbéciles, tontos, etc.”, aunque no por rebajar a las personas a la condición de brutalidad o animalidad sino para recordarles que la clase dominante, la de los ricos, la de la minoría plutocrática, la de los afortunados hijos de los “dueños” del país, le han impuesto a los de abajo, a los excluidos, a los esclavos modernos, su anticientífica interpretación del mundo físico y humano.

    Y es que a quienes no han leído mas que la “Alegría de leer”, la “Coquito”, la “Cartilla Charry”, el “Catecismo del Padre Astete”, la “Santa Biblia”, etc., y han vivido bajo la única influencia de las opiniones pro burguesas, esparcidas profusamente por predicadores religiosos, periodistas de radio, prensa, televisión, revistas y altos funcionarios del gobierno, les resulta casi imposible mirar con otros ojos el espacio, el planeta y a su alrededor. ¿Qué puede esperarse de un pueblo que ignora las diversas maneras de interpretar la historia natural y social, de quienes ni siquiera han leído el Manifiesto Comunista?

    La concepción de un mundo sometido a la ley de la competencia, como ”inexorable condición” para lograr el progreso social y personal, es lo que nos impide vernos como seres humanos convivientes, con igualdad de derechos y obligaciones. Algunos sostienen la imposibilidad de vivir en forma racional dizque porque existen muchos congéneres llenos de vicios: malignos, perezosos, envidiosos, vividores, incapaces, y que, en consecuencia, tenemos que vivir al estilo salvaje, tal cual lo explicara el naturalista Charles Darwin en su ley de la selección natural o de la supervivencia del más fuerte. De acuerdo con esta teoría la evolución natural está por encima de la racionalidad humana, como si ésta no fuese producto de aquélla. Visto así el ecosistema terrestre, lo lógico es que exista una cadena alimenticia humana donde las personas son simultáneamente depredadoras y depredadas, siendo las inferiores alimento de las superiores. De aquí parte la justificación de la existencia de unos países que viven a expensas de otros, de unas multinacionales que aplastan a las microempresas, de unos magnates o multimillonarios apoderados de los recursos con que muchísimos otros seres pudieran vivir dignamente. La ley del más fuerte es la que explica y justifica la existencia sin fin del sistema capitalista, donde unos pocos no sólo se engullen los recursos de los demás sino que imponen las normas de vida y las formas de pensar.

    Lo anterior es lo que estamos padeciendo en Colombia con el beneplácito de los más débiles.
    La oligarquía, encabezada por Alvaraco, terminó la tarea iniciada por el liberalismo, con César Gaviria al frente: la privatización de todas las empresas del Estado Colombiano; acabó de entregar a las multinacionales y a unos pocos nacionales lo que nos quedaba de patrimonio social; redujo a cero las conquistas laborales, conseguidas durante decenios mediante la lucha de los trabajadores; a los empresarios les amplió las facilidades de extracción de plusvalía a fin de que fuesen más competitivos en el mercado global. Todo esto lo ha logrado gracias a que ha convencido al populacho, a los esclavos modernos, de la posibilidad de alcanzar una vida mejor mediante la normatividad burguesa, tapándoles la boca con indignas migajas epulónicas y haciéndoles creer que los culpables de su pobreza son las guerrillas revolucionarias, las mismas que nacieron y perduran debido a la sempiterna ausencia de verdadera democracia y de justicia social. Y por si fuera poco, el gamonal impuso desde la cima estatal la falsa moral que justifica cualquier medio para obtener sus fines protervos: pago a los sapos, a los traidores, a los masacradotes.

    El, depositario de la verdad, quiere perpetuarse en la Presidencia para consolidar el proyecto hegemónico de la burguesía colombiana, inspirado por y construido en compañía de la más intransigente, mezquina y ultra reaccionaria burguesía internacional, en especial la de Estados Unidos, a cuya cabeza está el invasor y sanguinario Bush. Ese perverso proyecto que eliminará a los pobres pero no las causas de la pobreza, pretende, además, convertir a Colombia en colonia de Norteamérica, al estilo Puerto Rico pero más Pobre.

    Seguiremos interpretando este mundo con los ojos del humanismo científico.
    POPULACHO IMBECILIZADO (2)
    Por: Libardo García Gallego Julio 24 de 2008
    A raíz de la primera parte de esta reflexión he recibido algunas felicitaciones y varias catilinarias. En una de éstas me dicen: “su poca divertida parrafada comunista y amiguista de los pendejos que creen que el Estado debe mantener a todos y ser la teta de todos, me basta para entender que a personas como usted ….. no hay manera de ilustrarlas, están cegados por el rencor y el odio hacia el poder y hacia todos aquellos que se han sabido ganar el respeto con trabajo duro”.

    A pesar de mi escasa ilustración, hecho que aspiro a superar, considero que un Estado social de derecho, producto de un acuerdo ciudadano plasmado en la Constitución, tiene que buscar la reducción de las desigualdades naturales mediante una amplia oferta de posibilidades, no necesariamente leche materna. No sé si será odio, rencor, envidia o racionalidad, pero no estoy de acuerdo con la estructura dinástica de la sociedad colombiana donde los puestos se logran, casi nunca por los méritos personales del individuo sino por los de sus ancestros. Un ejemplo: al actual Senado colombiano llegaron varios jovencitos, inteligentes como muchos que ni siquiera pudieron acceder a la Universidad, saltando directamente de la Facultad al Congreso, gracias a la paternidad de ex presidentes y ex congresistas. Esto no es plausible ni normal en una sociedad donde toda su juventud posea igualdad real de oportunidades para capacitarse y participar.

    Está claro que los del pueblo pueblo, los carentes de medios de producción, piensan y actúan como si fuesen propietarios o gerentes de multinacionales porque padecen un grado de alienación tal que les impide ser autónomos. Se tragan enteros y repiten los discursos del Presidente, de los Ministros, de los Obispos, de los Generales, de los Noticieros pro gobierno, de los Banqueros, de los enseñantes sin formación, etc., como si se tratara de verdades absolutas, sin captar cuáles son los intereses de clase escondidos bajo tales opiniones. Marcharon el domingo 20 de Julio en busca de la paz y la libertad, creyendo que éstas se consiguen cuando se acaben los secuestros. ¿Y marcharán algún día con el mismo coraje exigiendo para todo(a)s los colombianos y colombianas salud de buena calidad, educación de buena calidad, vivienda digna y alcanzable, empleo estable y remuneración digna; tierra, insumos y crédito barato para los campesinos pequeños y medianos; reforma urbana integral, castigo y fin de la corrupción, prohibición del desempleo, fin de las masacres, fin de las ejecuciones extrajudiciales, no más impunidad, fin del desplazamiento forzado; verdad, justicia y reparación a todas las víctimas del terrorismo de Estado; soberanía nacional, nacionalización de nuestros recursos naturales, soberanía alimentaria, conservación del agua y del medio ambiente, respeto estatal a todos los derechos humanos, que son, entre otras, las verdaderas causas de la violencia social y de la ausencia de libertad en nuestro país?

    Marchemos cada domingo para desnudar la situación del país, no para enmascararla con protestas sesgadas. Construyamos una nueva Constitución, más democrática que la del 91, no tan neoliberal. Es muy doloroso y repugnante que haya 2000 ó 3000 secuestrados, pero es igualmente doloroso y repugnante, quizás más, que hayan sido asesinados decenas de miles de colombianos, unos opositores al régimen y otros inocentes, por criminales pagados por el Estado o aupados y amparados por éste, y que a la décima parte de la población colombiana se le haya obligado a abandonar sus terruños y a migrar en condiciones miserables a lo largo y ancho del territorio patrio.

    Cuál celebración de la segunda independencia cuando permanecemos bajo la coyunda de España, más la de Estados Unidos, la Unión Europea, el G 8, y las multinacionales (cofinanciadoras del paramilitarismo) de dichos países, a las cuales nuestros gobiernos les han regalado nuestro patrimonio? ¿Cómo puede celebrarse que los pocos empleos creados por el gobierno sean en la policía, en el ejército, en el sapeo?. Ese es el país con el cual soñamos?. ¿Dónde están los científicos de todas las ramas del conocimiento y los técnicos y tecnólogos de todos los oficios productivos? ¿O es que también van a celebrar cuando al Bárbaro se le ocurra exclamar: “Colombia no necesita de sabios!”?. ¿Para qué tantos policías, militares y espías?. Urgen millones de empleos, pero productivos. Una sociedad con sus derechos humanos satisfechos no necesita tanta gente entrenada para matar y vigilar.

    Para superar esta alienación ancestral, la oposición requiere que el Estado le facilite el acceso a todos los medios masivos de comunicación (radio, televisión, periódicos, revistas, de cobertura nacional, o en su defecto los cree, y dando cabal cumplimiento a los artículos 13, 18, 20, … de la C.P., permita que todas estas cosas se divulguen y discutan en público, con la misma intensidad que lo hacen los medios burgueses.

    Libardo García Gallego

    julio 26, 2008 at 2:48 pm


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